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miércoles, 17 de octubre de 2012

El pequeño comercio. Motor indispensable de la economía.


Se adjunta el siguiente texto elaborado por una compañera de la asamblea de San Fernando como punto de partida para desarrollar una acción de apoyo al pequeño comercio de la localidad en las próximas asambleas. La próxima será el sábado 20 de octubre a las 11 de la mañana en el anfiteatro del parque Almirante Laulhé.

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En estos tiempos turbulentos de infamia, avaricia y corrupción, todo lo que ha provocado la crisis actual, esa que siempre pagamos los mismos, hay un colectivo también olvidado, abocado al abismo: el pequeño comerciante. Esa pequeña tienda al lado de casa, del colegio de nuestros hijos, la juguetería, la frutería, la carnicería, etc.…gente que jamás aspiró ni tuvo como objetivo la riqueza ni la especulación, familias cuyo único objetivo es trabajar, ganar su sueldo, y en muchos casos, y no menos importante, crear esos puestos de trabajo que son indispensables para lograr el tantas veces citado ‘bienestar social’. Duele profundamente ver cómo cierran sus puertas. Duele ver las persianas bajadas oxidándose en el olvido.

La nostalgia te invade cuando constatas que todo eso se pierde irremediablemente, lenta pero inexorablemente.

Pero ya no es sólo cuestión de nostalgia. Los políticos están exterminando sin piedad al pequeño comercio en beneficio de las grandes superficies y de las multinacionales, machacando estas pequeñas tiendas con impuestos y cargas ‘legales’. Están acabando sin piedad con la vida de un pueblo, de una ciudad, la vida de todo un país.

Luchemos por la supervivencia del pequeño comercio porque no solamente salvamos su futuro, sino también el nuestro. Levantemos esas persianas bajadas, porque levantaremos nuestra propia historia, nuestras raíces, en definitiva, nuestra propia dignidad.  

sábado, 13 de octubre de 2012

La derecha española: liberalismo cuando interesa.

Publicamos a continuación un artículo elaborado por uno de los miembros de la asamblea de San Fernando.

La derecha española: liberalismo cuando interesa.

Hablemos de la supuesta "libertad" que nos venden los liberales.

El liberalismo es una corriente de pensamiento que surge en los siglos XVII y XVIII en contra del
despotismo, que era el sistema de gobierno más habitual de aquella época.

Abogaba por la República y por el ateísmo, ya que tanto los monarcas como la Iglesia Católica
eran los principales opresores y privadores de libertades y derechos. Entonces, es lógico
pensar que muchos pensadores de la época (Voltaire, Hume, Kant, Locke...), idearan sistemas
en los que el individuo estaba por encima de supuestos "poderes" impuestos, ya fuera por la
fuerza, la ley o de orden divino. De hecho, como se nos ha dicho en múltiples ocasiones, las
Constituciones de origen popular que surgen en los siguientes siglos se apoyan en esta línea de
pensamiento, siendo la más importante y que inspiró a las demás, la nuestra de Cádiz de 1812,
la famosa Pepa.

Pero esto es lo que conocemos como liberalismo social, por otro lado está el liberalismo
económico, que promueve lo mismo a nivel económico; es decir, la mínima intervención del
Estado en los asuntos económicos, con la reducción total de impuestos y gravámenes a las
mercancías y transacciones. Según esta teoría, el no intervencionismo por parte de los poderes
públicos, permite la igualdad de condiciones de todos los individuos, lo que permite un marco
de competitividad justa. Aún más, desde que se crearon los "mercados" (sí, esos de los que
tanto habéis oído hablar y que hay que tener contentos para que no suba la prima de riesgo);
los liberales creen que, sin la intervención del Estado, éstos se regulan solos y llegamos a un
punto de equilibrio.

De aquí nace la corriente liberal que tan fuerte está soplando por estas fechas, y de las que
algunas personas se hacen emblema, como la ex-presidenta de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, el liberalismo que promueven hoy está muy lejos de aquél que se promovió en
las Cortes de Cádiz, déjenme que me explique.

Bajo el punto de vista económico, nos están creando la idea de que hay que ser competitivos,
vivimos en una sociedad en la que prima el "yo" y nos venden la libertad individual absoluta
y la propiedad privada por encima de los demás derechos de los ciudadanos. Están
implantándonos el individualismo más radical posible.

Desde personas que pertenecen al grupo de Gobierno, o afines a él, nos llegan muchas frases
del tipo "la gente no tiene que por qué pagar la parte de un tren que no utiliza”. Ese tipo de
cosas cala en la mente colectiva y nos divide, nos hace creer que estamos manteniendo a los
demás, que son parásitos, con nuestro dinero. Denegar atención sanitaria a los inmigrantes
como si fueran los culpables de la situación actual, demonizar a los funcionarios, hacernos
creer que todas las empresas públicas están mal gestionadas y nos cuestan mucho más que si
fueran privadas... y un largo etcétera de situaciones y medidas que está tomando el Gobierno
van en el mismo sentido: destruir nuestro sentir colectivo en aras del individualismo.

Con la otra mano nos venden la libertad: un mercado con menos impuestos, sin la intervención
del gobierno, donde cada individuo decide con su dinero y no tiene que estar pagando
obligatoriamente cosas como la Seguridad Social o la escuela pública.

Como podéis ver, ellos mismos se dejan en evidencia, porque un liberal jamás hubiera
nacionalizado un banco, subido los impuestos, saneado las autopistas con dinero público y
pagado multitud de cosas directamente del dinero del contribuyente. Hipocresía en su estado
más puro.

Pero también hay que tener cuidado con el liberalismo puro.

La creencia de que los mercados se autorregulen es totalmente absurda. Un sistema creado
artificialmente por el hombre no puede responder a las leyes naturales de equilibrio. De
hecho, el mayor ejemplo de esto está sucediendo durante esta crisis con la ya famosa prima
de riesgo: da igual lo que hagan los gobiernos, que sube o baja de forma "arbitraria", pero
casualmente siempre está alta cuando hay consejos de ministros en los que hay que tomar
medidas realmente dolorosas para el pueblo. Otro ejemplo más, Grecia que lleva ya 3 años de
planes de austeridad y privatizaciones salvajes tiene una situación actualmente de pos-guerra
en el que su PIB (Producto Interior Bruto, el dinero que hay en ese Estado) en 2013 será un
25% menor que cuando empezó la crisis y su prima de riesgo a día de hoy es de... 1829 puntos
básicos. (Dato: www.datosmacro.com/prima-riesgo/grecia)

Aún más, nos venden los mercados como entes etéreos, por encima de los mortales que saben
perfectamente como se debe gestionar la economía y a los que, sin embargo, nosotros, necios
e inconscientes, les llevamos una y otra vez la contraria. Pues no señores, los mercados tienen
nombres y apellidos, y son personas y sociedades con ánimo de lucro (muchísimo) que juegan
con la especulación para hacer dinero. Los mercados son desde fondos de capitales privados
y fondos de pensiones hasta bancos; y no sólo americanos o chinos, si no también europeos e
incluso los propios bancos españoles.

Por estos motivos defiendo que está totalmente injustificado pensar que la economía se
regulará de forma espontánea eliminando el Estado: no hará si no dejarnos a merced de unos
nuevos tiranos.

De hecho, el liberalismo sólo se fomenta a nivel económico, porque a nivel social se produce
todo lo contrario, siendo lo más significativo la reforma constitucional que PSOE (en el
Gobierno) y PP apoyaron para darle prioridad absoluta al pago de la deuda por encima de
todos los demás gastos que pudiera tener el Estado. También merece la pena mencionar
como, con la ley del aborto, van a eliminar la libertad de decisión de la mujer sobre la
interrupción del embarazo, con la excusa del derecho a la vida, si bien ellos siempre priman el
derecho a la libertad por encima de otros.

Y muchísimos casos más como la criminalización de la protesta pasiva, el plantearse eliminar
el matrimonio homosexual, no preguntar al pueblo en referéndum si quiere o no pagar la
deuda (que sería liberalismo puro, la decisión individual directa); negar un referéndum para
la independencia de Cataluña, criminalizar partidos políticos de la Izquierda Abertzale... que
pueden apoyar ideas independentistas, pero, os recuerdo otra vez, que el liberalismo tiene

como máxima la no-intervención del Estado, así que cualquiera puede presentarse a las
elecciones siempre y cuando cumpla los requisitos legales.

Por otro lado fomentan cosas que jamás haría un auténtico liberal: defienden la monarquía y
el sectarismo religioso. El rey no gobierna, pero tiene decisión y capacidad de vetar cualquier
ley, inmunidad legal y demás privilegios, entre ellos, vivir de nosotros y no por sus propios
medios; por otro lado, le permiten a la Iglesia privilegios fiscales y la subvencionan con
dinero de las arcas públicos, tanto del creyente como del no creyente, y ahora permiten el
segregacionismo en las escuelas privadas (que también reciben cuantiosas sumas de dinero
público) porque, esta vez sí, la gente "tiene derecho a decidir sobre la educación que quiere
recibir su hijo".

En definitiva y resumiendo, nos venden un modelo “neoconservador” con lo peor del
conservacionismo a nivel social: coartan la libertad del pueblo soberano a si quiere o no
seguirle el juego a los mercados, eliminan derechos sociales, agravan la desigualdad entre
diversos colectivos (gays, inmigrantes, no-creyentes, independentistas,...) y fomentan prácticas
arcaicas. Por el lado económico, libertad absoluta al más puro estilo neoliberal, dejándonos
a merced de las élites económicas mundiales que podrán actuar con absoluta impunidad,
destruyendo las pequeñas y medianas empresas que queden en nuestro país al no poder
competir con los bajos precios que ofrecen las grandes; que se logran a costa del sufrimiento
humano en el tercer mundo y de la agonía del planeta Tierra.

Debemos recuperar el sentido de Estado, porque el Estado tampoco es un ente al que si
declaro un poco menos en la declaración de la Renta no importa, el Estado somos todos los
ciudadanos: el Estado es nuestro, y por eso no podemos permitir que lo destruyan. Para
formar el Estado hemos aceptado un contrato social que es la Constitución Española, y somos
nosotros, y no cuatro politicuchos hipócritas, los que tenemos la libertad de decidir cambiarla.
Y con libertad absoluta elegimos atenernos a unas leyes destinadas a permitir a todos unos
mínimos de libertad, igualdad y de bienestar.

Y eso tenemos que verlo, que es mucho más noble privarnos de un poco de libertad en
aras del bien común, en bien del prójimo, en bien del Estado; porque el individualismo y la
competitividad van en contra de otros valores que nos han enseñado desde pequeños mucho
más elevados: solidaridad e igualdad. Los mercados se ríen escandalosamente de esa máxima
cristiana que es "amaos los unos a los otros como yo os he amado"; juegan con doble moral.

La libertad es un gran valor, sin duda alguna, quizás de los más bellos que hay, pero la libertad
no es libertinaje, la libertad es poder hacer aquello que deseemos sin privar a los demás de
que puedan hacer lo mismo, y nos hacen creer que es el Estado, tirano, el que nos lo impide;
pero es el bolsillo el que nos lo va a impedir cuando no podamos pagar sanidad o educación.
Y quiero hacer hincapié en ésta última, puesto que la educación es la que nos permite
desempeñar el trabajo que deseemos.

Libertad sí, como derecho para decidir como individuo cómo quiero vivir mi vida, pero no
como derecho del rico para esclavizarme.

Porque ya lo decía Rousseau en su libro, el Contrato Social: "El más fuerte no lo es siempre
demasiado para ser constantemente amo o señor, si no que transforma su fuerza en derecho y
la obediencia en deber".

Daniel Martín Sanjuán

Twitter: @Vingthor793

domingo, 7 de octubre de 2012

Carta abierta de un miembro del FRENTE CÍVICO


Compartimos a continuación un escrito de un compañero que asistió a la asamblea de ayer sábado en San Fernano.


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Creo, que después de rebuscar en toda clase de movimientos sociales he dado con este que me viene a la medida en mi calidad de ciudadano, de jubilado que teme por su paga, como padre y como abuelo que no esta dispuesto ni un minuto mas de su vida a ayudar al poder establecido fraudulentamente, ni por su puesto a los políticos que nos gestionan en contra de nuestros intereses en su despiadada obra de destrucción del sistema de bienestar social que tanto trabajo nos ha costado conseguir, sobre todo a los que tenéis mi edad y os acordáis cuando aquí solo había hambre, pupas y piojos.



Alguien tenía que dar un paso al frente y alzar su voz proponiendo un sistema de lucha ciudadana contra la plutocracia financiera y empresarial y el clientelismo político que mal-gobiernan a este país como si fuese una finca de su propiedad.



Esta mañana a la 11 se ha celebrado una asamblea con poca gente (lo confieso) pero de lo mas variopinta, hablando desde el aspecto profesional y personal de cada interviniente. Allí habíamos como si nos hubiesen escogido, toda la gama de ciudadanos, profesores, estudiantes, parejas de jóvenes, de maduros y de ancianos como es mi caso y el de mi mujer Aurora, que a su edad se me ha convertido en una luchadora de primera fila, por nuestros derechos y los de nuestros hijos y nietos.



Con esto me quiero referir a que aunque representamos un granito de arena con la inmensidad del mar, hay un océano de razones que nos unían a todos y miren ustedes que es difícil conseguir tal cosa. Por esto, me encantaría que de aquí en adelante, cuando veáis una pancarta del “FRENTE CÍVICO” no arruguéis la nariz, ni temáis como si estuvieseis delante de un grupo de radicales antisistema, sino de gente que solo pretende organizarse y pide vuestra ayuda y apoyo para acabar con la lacra que tan alegremente ha hundido a este país y encima pretenden que les paguemos “la fiesta” .



BCF.

martes, 2 de octubre de 2012

La economía del bien común


LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

Bueno, antes que nada quisiéramos disculparnos por publicar este blog con tanto retraso…

Está claro que como colectivo y como personas no aceptamos el estado actual en el que nos vemos inmersos. Da igual la edad que tengamos o la formación que tengamos…esta maldita crisis y todas las acciones que se hacen en su nombre han irrumpido en nuestra casa, se han sentado en nuestra mesa y se comen nuestra comida y la de nuestros hijos ante nuestros ojos…

Es evidente que estamos más que hartos y que queremos cambiar, y las bases del programa (planteadas por Julio Anguita) son una magnífica, aunque ambiciosa, propuesta de cambio. Y lucharemos por ello con todas nuestras fuerzas. Queremos un cambio social, queremos un cambio que abogue por el “99%”, en resumen, queremos un cambio en la política…pero, ¿es la política lo que nos ha llevado hasta aquí?

En los últimos años hemos visto como, de buenas a primeras, palabras como “mercado”, “Ibex”, “prima de riesgo” y demás se colaban en los telediarios y nos llenaban la cabeza de palabrería…una palabrería que, por desgracia, acabaría por formar parte de nuestro vocabulario más elemental…y ¿por qué? Porque desgraciadamente hace mucho que el destino de las personas no lo deciden unas elecciones, ni una constitución, ni siquiera el político de turno…

La ECONOMÍA, los MERCADOS. Son la mano tras la marioneta. Y el modelo económico actual es el sustento que necesitan para seguir prosperando... (¿Alguien recuerda las declaraciones de Rastani? http://www.youtube.com/watch?v=026BMNC8xCo). Ésta es una realidad dolorosa e innegable, al igual de innegable que el hecho de que nuestro sistema económico es un sistema finito y que es cuestión de tiempo que muera, puesto que se basa en un sistema que necesita crecer, crecer y crecer para mantenerse, como si alimentásemos a una vaca que para vivir necesita comer más que ayer y que sólo engorda más y más agotando nuestros recursos y nuestro espacio.

 Queridos compañeros y compañeras, queremos un cambio pero queremos mantenerlo en el tiempo. Queremos que los objetivos conseguidos sean duraderos y que no estén sometidos bajo el yugo de un sistema desigualitario, corrupto y vacío de ética y moral. Y, desgraciadamente, esto no es posible con nuestro sistema económico. Con todo esto sólo quiero destacar la importancia de que los cimientos de nuestro futuro sean fuertes para nosotros, para la MAYORÍA. Y por eso hoy os traigo un modelo económico alternativo basado en la ética y en el bienestar: LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN.

“La economía del bien común” es un libro escrito por el economista y politólogo austriaco Christian Felber. De pensamiento un tanto heterodoxo, Felber parte de planteamientos tan sencillos como los siguientes:
• ¿Es razonable que la diferencia entre el salario mínimo y un gerente sea de 800 veces en Austria, 5.000 veces en Alemania o 65.000 veces en Estados Unidos?
• ¿Es normal que empresas que se aprovechan de la mano de obra infantil, que no respetan los derechos de los trabajadores, que contaminan, etc. puedan competir en la mismas condiciones que las empresas responsables?
• ¿Debe ser exclusivamente el beneficio económico el único valor que impulse a las empresas del siglo XXI?

Para Felber el egoísmo, el afán de lucro por encima de las personas, la competencia a toda costa, un sistema de crecimiento que se basa en la desigualdad, etc. son los principales causantes de la crisis en la que nos encontramos.

Felber explica que “hoy el éxito se mide en relación al beneficio financiero, mientras que el económico se mide con el PIB. Son indicadores obsoletos, pues lo que debe determinar si la economía avanza es el grado de satisfacción de las necesidades humanas”.
Esto suena muy bien, pero ¿Por qué deberían las empresas cambiar de modelo? ¿En qué les beneficiaría?

Felber asegura que los Gobiernos que apuestan por esta economía, reconocen a las empresas que se preocupan por el bien común y por lo tanto les darán prioridad (beneficios fiscales, ayudas, etc.) frente a aquellas que no lo hacen, que no son socialmente responsables.

A través de una serie de indicadores, Felber propone crear un índice de responsabilidad de las empresas (respeto por el medio ambiente, conciliación laboral, brecha salarial, derechos laborales, etc.) etiquetando los productos y servicios de las empresas en función de su grado de compromiso de modo que además de los beneficios fiscales que las empresas puedan obtener, los consumidores también puedan reconocer de qué forma una empresa está o no, trabajando por este bien común.

Es sin embargo, una carrera de fondo, un cambio de mentalidad que debe implicar tanto a la sociedad, como a los Gobiernos y empresas, pero que si se pone en marcha, poco a poco comienzan a verse unos resultados que suelen traducirse en un descenso dramático del paro y pensiones garantizadas.

En su aplicación maximalista, Christian Felber propone en su libro postulados tan interesantes como…
• Apoyar a bancos que únicamente financien empresas e iniciativas que además de rentables, mejoren la calidad de vida de las personas y respeten la naturaleza.
• Considerar que únicamente una empresa tiene éxito si contribuye a reducir al paro y sus objetivos están en consonancia con necesidades reales.
• Instaurar un año sabático por cada década trabajada, con el fin de reducir matemáticamente el paro en un 10%.
• Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc.
• La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa, etc.

Este movimiento empezó tímidamente, pero la difusión de sus ideas no ha parado de crecer desde que las pusieron en circulación: en toda Europa ya hay 700 empresas dispuestas a aplicar estas nuevas reglas de juego, 100 de ellas radicadas en España, y en Alemania hay tres universidades, un banco y múltiples entidades públicas y privadas que se han interesado por esta otra forma de organizar los negocios.

En este artículo podéis ver cómo poco a poco este tipo de economía procura hacerse un hueco en nuestro país: http://www.lavanguardia.com/economia/emprendedores/20120829/54342576619/economia-bien-comun-hub-barcelona.html

Aunque ya hay algunos pioneros como por ejemplo, Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), del País Vasco, que es hoy en día la mayor sociedad cooperativa de todo el mundo: comprende 256 empresas y ocupa a unas 95.000 personas con un volumen de negocios de 15.000 millones de euros. Una pequeña parte de sus beneficios se reparte entre los trabajadores, otra mayor se reinvierte y otra va a parar a un fondo de cooperación central que permite compensar las diversas explotaciones. Desde su fundación en 1946 no se ha despedido a ningún trabajador.

Eduardo Punset en su libro “Viaje al optimismo” menciona: “Nos sobran razones para pensar en un futuro mejor”. Potenciar que esta nueva economía que aboga por disminuir el paro, cuidar el medio ambiente y premiar las políticas sociales puede ser una herramienta para nada desechable en este proceso, no la olvidemos. Pocas veces tenemos la posibilidad de hacer algo tan grande y hermoso como lo que nos proponemos hacer. Tal vez ésta pequeña aportación sea sólo un pequeño paso en este camino pero como decía Lao-Tsé:” Un viaje de mil kilómetros empieza por un primer paso”


Y un ejemplo de empresa que funciona aplicando este modelo económico:


Si queréis más información:


Esperamos que os haya gustado.

Un saludo!

Alba Jiménez y Daniel Martín

sábado, 22 de septiembre de 2012

Carta abierta a una ciudadana que cree que esto se va a arreglar

Reproducimos a continuación un escrito redactado por un compañero de la Asamblea de Rota:


Antonio Piera 
FRENTE CÍVICO SOMOS MAYORÍA – Asamblea de ROTA 


    Hola, compatriota desconocida. ¿Sabes?, están sonando campanas a muerto y no las oyes. No puedes escucharlas, es normal, porque de verdad te crees que lo que está ocurriendo en España se pasará pronto, que se acabará enseguida y que todo volverá a ser como antes. A la buena gente le resulta natural ser optimista, no le cabe en la cabeza que nadie pueda hacernos a todos tanto mal. Lo siento, pero estás muy equivocada. Daría mi vida por despertar tu conciencia, ciudadana. Están cambiando el mundo delante de nuestras narices, están destrozando nuestra bendita tierra, pero nadie nos lo dice de manera que podamos entenderlo. 

     Me habría gustado hablar contigo directamente, sentados cara a cara, para que comentáramos cómo los amos del dinero nos están arrebatando poquito a poco el bienestar, la alegría y el futuro de nuestros hijos a cambio de reconstruir España a su manera. Cómo algunos políticos que entre todos hemos elegido están llevando a la ruina a la mayoría de la población, día a día, después de aceptar empobrecernos a todos porque, según sus sabios economistas, no había otra salida que financiar a los Bancos con el dinero de todos para evitar que reventaran. 

     Quise creer que Zapatero no sabía que eso era mentira, pero me cuesta trabajo perdonarle porque fue precisamente él quien puso a los mandos de las cosas económicas a los principales defensores de que el dinero de nuestros impuestos, el dinero público, está al servicio de los intereses privados. O sea, de los Bancos. 

     De lo que está haciendo ahora Rajoy, a quien votó la mayoría porque dijo que él iba a acabar con la crisis, ya lo vas viendo tú en casa. Tu marido en el paro, tus hijos sin salida, la hipoteca a duras penas, de la compra mejor no hablar… Pero, ciudadana, tengo que avisarte, por desgracia, de que lo peor de todo es que esto no ha hecho más que comenzar. 

     Han condenado a España a eso que la prensa y la tele llaman rescate. Hace unos meses, ya ‘rescataron’ a Grecia y a Portugal. ¿En qué consiste ese rescate? En prestarnos todo el dinero que ahora mismo necesita la economía española para ‘ponerse a cero’. No parece que eso sea malo, ¿verdad? Pues no. Es lo peor. Porque, como tú sabes de sobra, nadie te presta nada a cambio de nada. Los alemanes, los que mandan en ‘los mercados’ y en ‘la troika’ (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comunidad Europea), nos dejan ese dineral simplemente para que les podamos devolver la Deuda. No para que arreglemos la economía, ni las empresas españolas, ni resolvamos el paro, ni salgamos de la crisis. NO. 

     Nos ‘rescatan’ para que podamos pagarles lo que dicen que les debemos, más los intereses de sus préstamos, más los de la nueva deuda que supone el rescate, más el propio dineral del rescate… En realidad, ciudadana, es como si tu Banco te volviera a dar un crédito para que le pagues la hipoteca entera, empezando por los intereses. Tú les pagas a ellos, pero sigues debiéndoles incluso más dinero que antes. En una palabra, el país entero HIPOTECADO PARA SIEMPRE. Eso es el ‘rescate’ del que tanto hablan. Dinero para ellos que les deberemos nosotros. 

     Pero, además, nos ponen condiciones. Ya no seremos los españoles los que administremos nuestro propio dinero. Serán ellos, los funcionarios de los bancos europeos, los que dirán qué se paga y cuánto se paga y cómo se paga en España. En Grecia hay toda una planta del Ministerio de Economía ocupada por los “técnicos” enviados por el BCE y dirigidos por un alemán, casualmente. En Grecia, amiga mía, la gente se suicida por las calles. Créetelo, porque es la verdad. 

     Te preguntarás, con tu criterio de habitual administradora de tu casa, de dónde saldrá el dinero para pagarles. Lo tienen todo previsto. Saldrá de las pensiones, que las rebajarán más todavía, de la cobertura del paro, que irá desapareciendo, de los impuestos, que seguirán subiendo, de la factura de la luz, de la del agua, de las medicinas, de cobrarnos por estar enfermos y atendernos en los mismos hospitales que se construyeron con nuestro dinero, de los libros de tus hijos, de rebajar los sueldos de los pocos que mantengan sus trabajos, de suprimir las pagas y los derechos acumulados, de quitar profesores de la enseñanza pública, de desatender las escuelas…, de todo eso y de todo lo que se les ocurra. De nosotros, de la ciudadanía, de la inmensa mayoría de la población española. Imagina ahora la vida que nos espera si no hacemos algo. 

     Ni siquiera se plantean ir contra los millonarios, ni contra los que sacan dinero de España, ni contra los que defraudan a la hacienda pública, ni contra los que lo tienen a buen recaudo en los paraísos fiscales, ni contra las estafas de los Bancos con el Euribor o las preferentes, ni suprimir los gastos innecesarios en aeropuertos fantasmas, en financiar confesiones religiosas, en todo tipo de corrupciones, en gastos militares… A ellos, ni tocarlos. Te escribo a ti, ciudadana mujer, porque eres casi siempre la que lleva sobre los hombros tu casa, a la que aportas tu lógica para hacer las cuentas y tu entrega sin límites. Porque sé que estás preocupada por lo que vendrá mañana, por lo que ves que les está pasando a tus chicos, lo que sucede en el mercado y en el súper y cómo te desesperas porque no te llega. Mucho más que tu marido, desde luego, que los hombres somos tan torpes que casi nunca sabemos mirar hacia el futuro. Y también porque sé que, si lo decides tú, podremos ponerle remedio entre todos. 

     Esto solo se arregla, creo, si somos capaces de poner la economía a las órdenes de las personas. Ni más, ni menos, como en tu casa. Frente Cívico.